Así
pues, la maestría en técnicas
de tacto sexual y no sexual es muy
importante para una relación
sexual satisfactoria. Para la gente
que ya goza de una buena relación
sexual, el masaje puede acrecentar
el goce; para la mayoría
de nosotros representa una forma
de mejorar.
El masaje
es importante no solo porque tiene
el efecto general de relajar y dar
la oportunidad de pensar y gozar
el tacto sino también porque
permite afinar la agudeza y profundidad
de los sentidos en lo que se refiere
a la excitación corporal
y de este modo puede mejorar la
conducta sexual. Durante el masaje,
algunas personas experimentan esos
"focos sensitivos" por
primera vez.
El masaje
es en especial importante para las
mujeres porque puede tener exactamente
el mismo efecto que el beso, la
caricia u otras formas de juego
previo. Esto permite que se incrementen
las hormonas sexuales femeninas
responsables de la excitación
y preparación de su cuerpo
para el coito. También ayuda
a los hombre que tiene dificultades
con la erección o que sufren
de impotencia.
Uno
de los objetivos del masaje es proporcionar
la oportunidad de descubrir que
es lo que le causa placer. Este
acercamiento entre la pareja debe
hacerse con la mente abierta por
completo. Con frecuencia hombres
y mujeres se sorprenden al sentirse
tan sensuales cuando se les acarician
ciertas partes de su cuerpo, que
ni remotamente habían considerado
eróticas.
Preparación
para el masaje
Conocer al
milímetro el cuerpo de su
amante figura entre las más
placenteras experiencias compartidas
y vale la pena tomarse el trabajo
de preparar la escena adecuada.
Es importante elegir una hora en
la que sepamos que no vamos a tener
interrupciones y un lugar acogedor
e íntimo, utilizando una
cama que no sea demasiado blanda
o el suelo con los cojines necesarios.
También puede contribuir
una iluminación tenue y música
de fondo.
Para obtener
el máximo beneficio, ambos
deben adoptar posturas cómodas
y estar desnudos. La persona que
da el masaje debe asegurarse de
que sus manos están calientes
y a poder ser engrasadas. El hombre
y la mujer deberán alternar
las
funciones de dar y recibir el masaje,
en el momento que toque proporcionar
placer habrá que concentrarse
en la labor y cuando llega el momento
de recibir gozar cada minuto.
Es interesante
comenzar con un masaje exploratorio
y suave por todo el cuerpo de la
pareja, salvo los genitales y pechos,
si se pasa por los genitales probablemente
resultará tan excitante que
será imposible evitar la
unión sexual.
Una
gran variedad de aceites perfumados
dejan la piel suave y agregan su
fragancia a la ocasión, el
aceite se aplicará con moderación
sobre las manos, para extenderlo
por todas las partes del cuerpo
mientras se masajea. Plumas, telas
y otros materiales de texturas suaves
pueden friccionarse contra la piel.
Técnicas
de masaje
Respecto
a las técnicas, son variadas
y libres pero podemos establecer
algunos métodos recomendables.
El masaje depende del uso de las
manos y los dedos para presionar
rítmicamente el cuerpo de
la pareja, es interesante utilizar
todas las variedades posibles para
obtener el máximo placer.
Lo más importante es mantener
un ritmo firme y lento con suficiente
presión, asegurándonos
de que las manos se deslizan con
suavidad sobre el cuerpo de la pareja,
a modo de floración.
Para dar
un masaje en la espalda, primero
se comenzará con los pulgares
colocados a cada lado de la espina
dorsal y los dedos en dirección
a la cabeza, después se acariciará
alternativamente, es decir, una
mano con firmeza hacia arriba y
la otra deslizándose hacia
abajo. También se pueden
mantener las dos manos a la misma
altura trabajando hacia arriba con
toques firmes y las manos relajadas,
o extendiéndolas sobre la
parte baja de la espalda para presionar
los músculos espinales a
ambos lados.
Los dedos
se pueden mover de diferentes maneras:
- Amasar
- Resulta muy útil en las
zonas más musculosas como
caderas y muslos. El efecto puede
cambiarse cambiando la velocidad
y profundidad, así es, lento
y profundo o rápido y superficial.
Levantar, apretar y enrollar la
carne entre el pulgar y los dedos
de una mano, deslizándola
hacia la otra mano.
- Masaje
ondulatorio - Se realiza curvando
los dedos como en un puño
semiabierto, manteniendo la mitad
de los dedos presionando la piel,
y haciendo pequeños movimientos
en círculo. Esta forma es
muy placentera si se recibe en los
hombros, pechos,
palmas de las manos y pies.
- Acción
de ventosa - Los movimientos rápidos
y ligeros estimulan y refrescan
la piel. Se dan golpes suaves sobre
el cuerpo alternando las manos,
con los pulgares hacia dentro y
los dedos juntos. Cuando las manos
tocan el cuerpo debe producirse
un sonido semejante al de el descorche
de una botella.
- Golpecitos
- Movimientos vigorosos, percusivos
y enérgicos, serán
utilizados para las áreas
carnosas y musculares. Con los puños
cerrados, se rebota con suavidad
alternativamente el reverso de la
mano contra la piel. Es interesante
utilizar estos movimientos hacia
el final del masaje para excitar
a la pareja.
Cuando un
hombre acaricia a su pareja con
lentitud y delicadeza, le confirma
su amor por ella y por su cuerpo.
La mujer tiene muchas zonas eróticas,
y el hombre debe detenerse en ellas
tocándolas con suavidad y
presionando levemente, a la vez
que realiza algunos movimientos
circulares para provocar fuertes
y placenteras sensaciones.
El rostro
se tocará con suavidad, recorriendo
la boca, la línea de las
mandíbulas, el cuello y las
orejas, ya que son zonas especialmente
sensibles y receptivas al tacto,
como también lo son la línea
de nacimiento del cabello, la frente,
las sienes y las cejas. Para masajear
el pecho de una mujer se puede colocar
las manos sobre las costillas de
la misma y deslizarlas después
con firmeza hacia abajo, curvándolas
después hacia fuera. Una
postura muy cómoda y estimulante
para acariciar los pechos es que
la mujer se siente recostada sobre
el pecho del hombre, que acariciará
suavemente sus pechos, esta postura
permite que el contacto con la piel
le confiera más sensualidad.
Además
de tocar con las manos y acariciar
con suavidad, un masaje sensual
puede incluir otros estímulos,
como besar, lamer, soplar y acariciar
el cuerpo de la pareja con el pecho
o el cabello. Si una mujer proporciona
un masaje a un hombre, puede sentarse,
arrodillarse a un lado o sentarse
a horcajadas sobre él para
que sienta la calidez del interior
de sus muslos, lo que provoca una
gran reacción. Puede utilizar
toda la mano, los dedos, solo los
pulgares o el dorso de las manos.
Puede masajear y friccionar con
suavidad su espalda y parte superior
del cuerpo palpando de manera prolongada
y rítmica, o deslizar los
dedos ligera y seductoramente por
los lados de la espalda hacia arriba
y hacia abajo. O puede masajear
otra zona diferente, como por ejemplo,
el interior de sus muslos, nalgas
o pies; todas ellas son erógenas
en alto grado y aumentan el placer
de su pareja. También se
puede acariciar con suavidad la
espalda de la pareja con el cabello
o pechos, si se
mantiene el cuerpo separado y se
sostiene sobre sus propias manos
y codos.
Zonas
erógenas del hombre
Ciertas
partes de la piel son en particular
sexualmente sensibles. Estas áreas
son llamadas zonas erógenas.
Su sensibilidad se debe a la rica
red de terminaciones nerviosas sensitivas,que
son las que reaccionan al tacto.
En una situación sexual,
los estímulos táctiles
se convierten en estímulos
sexuales. Cuando el componente emocional
es muy elevado, tocar cualquier
parte del cuerpo puede tarducirse
en un estímulo sexual. Esto
se debe a que toda la piel puede
ser una zona erógena si recibe
el contacto de alguien sexualmente
atractivo y deseable.
El descubrimiento
y exploración de las zonas
erógenas de la pareja debe
ser amoroso, cariñoso y pensado,
no simplemente mecánico.
Cada mujer debe tratar de descubrir
todo lo posible sobre el cuerpo
de su pareja. Las parejas deben
aprender a excitarse de forma lenta
pero segura, para descubrir poco
a poco cuales son las partes del
cuerpo que experimentan más
placer y estímulo al ser
acariciadas.
Partes más
sensibles del hombre
Los labios
son zonas eróticas obvias
del hombre y de la mujer que responden
al tacto al beso o al lamido. El
beso es con frecuencia la primera
expresión de amor y, sin
importar que otra clase de actividades
se practiquen, besar seguirá
siendo una de las caricias más
voluptuosas. La boca es móvil,
lo que ofrece una gran variedad
de placeres sexuales. A través
de ella se puede experimentar al
mismo tiempo el tacto, el gusto
y el olfato. Los besos pueden ser
tiernos suaves e íntimos;
o apasionados, profundos, ardientes
o incluso ásperos. En las
parejas con una atracción
muy fuerte puede simular la unión
sexual: la lengua penetra en la
boca con una intensidad rítmica,
como lo hace el pene dentro del
cuerpo de la mujer.
Cuando las
personas empiezan a conocerse, las
primeras zonas eróticas en
ser descubiertas son los labios
y la boca. Parece ser que una razón
por la cual los acercamientos sexuales
comienzan por el órgano bucal,
es que mediante sus caricias retornamos
a la infancia temprana. Algunos
psicólogos hacen notar que
durante esa época experimentamos
muchos sentimientos placenteros
por medio de la boca. Un bebé
no sólo disfruta con ella
los pechos maternos, la comida y
sus propios dedos. También
lame y saborea la mayor parte de
sus juguetes, mantas y otros objetos
para explorarlos y conocerlos. Algunos
especialistas dicen que, por esa
razón, los placeres del sexo
oral, relajantes y desinhibitorios,
se asocian con los de la infancia
temprana.
Hay
una infinita variedad de besos,
con los labios cerrados o abiertos,
secos o húmedos, inmóviles
o activos, exploratorios o muy tiernos.
Aunque en algunos hombres persiste
la noción de que el beso
debe ser suave, la gran mayoría
goza de la cercanía física
y el contacto corporal que brinda.
Sin embargo, a pocos hombres, les
gustaría dejar de besar,
en especial si hubiese alguna posibilidad
de coito. Y con frecuencia, los
besos afectuosos sin consecuencias
pueden ser mal interpretados por
ellos como una invitación
a una mayor intimidad.
A los hombres
les gusta que se les bese con pasión,
y casi con seguridad se excitará
si se le besa y acaricia la parte
de atrás del cuello, las
orejas y los párpados. La
mujer excitará más
al hombre si utiliza besos sensuales
y profundos para estimular los labios,
lengua e interior de su boca, besándole
con la lengua fuera y dentro de
su boca y procurando que las lenguas
entren en contacto. Los mordisquitos
también pueden resultar estimulantes,
con moderación.
Cuando una
mujer besa y da golpecitos sobre
las diversas partes del cuerpo de
un hombre, este debe hacerle conocer
de inmediato el efecto causado,
la comunicación es imprescindible.
Contrariamente a la creencia popular,
el hombre también necesita
y disfruta del juego previo. Este
le ofrece la estimulación
necesaria para tener una erección
buena y firme al preparar el pene
para el coito, pero, todavía
algunos hombres ven el juego erótico
como una serie de pasos por los
que deben pasar hasta que su pareja
este preparada. Otros tienen problemas
en aceptar caricias corporales y
quieren que sus parejas les toquen
directamente los genitales, si esto
es así la mujer deberá
alentar a su pareja hasta que aprecie
las delicias que brinda el juego
previo.
Las estimulación
de las zonas erógenas comienza
con las manos y los dedos, pero,
por supuesto, todas esas partes
reaccionan con mayor intensidad
si se acarician con la boca manos
y lengua. Además de golpes
suaves, palmaditas y fricciones,
se pueden utilizar bofetadas suaves,
lo que también agrega variedad
a la sensación y a las técnicas
de hacer el amor. Los hombres también
gozan cuando sus parejas utilizan
los pechos y los pezones para golpearlos.
Al igual
que ciertas áreas de las
mujeres, tales como los labios y
cualquier parte de la cara y yemas
de los dedos, existen ciertas áreas
generales del cuerpo del hombre
que le proporcionan un intenso placer
al ser tocadas, tales como los hombros,
palmas de las manos, espalda, pecho
y pezones. El frotar y succionar
los pezones de su pareja otorga
placer y el que se
pongan erectos es una señal
de excitación.
Toda la zona
genital del hombre responde al más
leve toque, y dentro de esta, hay
muchos puntos específicos
para ser explorados. El área
justo detrás de la raíz
del pene, entre este y el ano cubriendo
la próstata, puede ser excepcionalmente
sensible al tacto, tanto en la erección
como al alcanzar el orgasmo. Los
testículos son sensibles
en extremo y deben ser manipulados
con suavidad, ya que lo contrario
puede resultar doloroso. Pero sin
duda, el pene es la zona erógena
más sensible de un hombre,
donde siente las sensaciones más
intensas y el placer se concentra.
El cuerpo entero del pene es muy
sensible, pero el extremo del glande
es en particular rico en terminaciones
nerviosas, en especial en su corona,
y reaccionará con mucha rapidez
a la mínima estimulación.
También el frenillo es en
extremo sensible en todos los hombres,
al igual que detrás de la
abertura del pene.
Las nalgas
son sexualmente excitables y la
mayoría de los hombres encuentran
placer cuando se las acarician.
A algunos también les gusta
que se las golpeen con suavidad.
La abundancia de terminaciones eróticas
alrededor del ano, hace que también
sea sensible a caricias de todo
tipo.
Factores
externos
Todo esto
esta condicionado por factores externos
ya que si a un hombre no le atrae
una mujer en absoluto, o incluso
le repugna, probablemente no servirá
de nada que la mujer estimule sus
zonas eróticas. Este es un
caso extremo, pero dentro de una
pareja normal, en la que existe
un lazo afectuoso, puede cambiar
mucho la situación y por
lo tanto los estímulos y
el deseo. Si la actividad sexual
se contempla como una actividad
"cualquiera" de la que
solo importan los resultados, se
dedicará un tiempo insuficiente,
este "ir a por faena"
encierra bajo llave a nuestro aspecto
lúdico, que es tan sano,
y contribuye a que la diversión
compartida pierda protagonismo de
forma gradual entre los miembros
de la relación.
Hay que señalar
que quien se divierte con su pareja
tiene muchas más posibilidades
de que su vida sexual sea satisfactoria.
Igualmente, quien en lugar de saltar
del ordenador a la caja de preservativos
hace un alto para dar paso al sosiego
está facilitando la llegada
del placer y el deseo.
La satisfacción
sexual requiere concentración,
esa capacidad de reunir la energía
mental dispersa; su principal enemiga
es la dispersión, es interesante
conseguir unos minutos de relajación
y evasión antes de entrar
en contacto con la pareja, lo cual
no quita
espontaneidad, como mucha gente
piensa.
Otro
aspecto, que juega un papel muy
importante es la ternura, es posible
que una mujer cause más excitación
que otra en un hombre, simplemente
por su ternura. Para mostrar ternura
hay que sentir afecto por la otra
persona, el hombre se sentirá
estimado, querido y enormemente
complacido si su compañera
es capaz de manifestar ese afecto.
La ternura puede ser expresada en
la intimidad, con todos los sentidos,
con cada gesto, o incluso con la
simple presencia; una de sus mejores
posibilidades son las caricias.
Tendemos a tocar al otro de la misma
manera que nos gustaría ser
tocados, en lugar de observar su
preferencias; este es uno de los
motivos por los que muchas mujeres
se quejan de ser abordadas con dureza
y precipitadamente, y las quejas
masculinas van en sentido opuesto:
presiones demasiado suaves y caricias
que se van por las ramas. Pero la
ternura acepta cualquier caricia,
suave o fuerte, rápida o
lenta, tímida o atrevida....y
cualquier otro matiz que provenga
de la complicidad.
Zonas
erógenas de la mujer
El tocarse
y acariciarse son actos placenteros,
gratificantes, sensuales y sexuales.
Desde la más tierna infancia,
tocarse es crucial para el desarrollo
emocional y para el correcto desarrollo
de la propia imagen. En la edad
adulta es importante fuente de satisfacción
y comunicación.
El tocarse,
el acariciarse y el mimarse pueden
ser actos enriquecedores y satisfactorios
de comunicación sensual en
sí mismos. Algunas personas
parece que sólo lo consideran
apropiado cuando es un preliminar
del coito o algún otro acto
sexual, pero el verlos en un contexto
tan limitado es infravalorar esta
forma de contacto erótico.
De todas formas, no es un acto obligatorio,
ni un requisito para expresar una
sexualidad libre y tampoco debe
ser algo estructurado.
Algunas partes
del cuerpo: las zonas erógenas,
son especialmente sensibles al tacto:
tanto en un hombre como en una mujer
los genitales constituyen el ejemplo
más obvio; pero todo el cuerpo
puede dar placer si se toca con
esa intención. Las formas
en que las personas responden al
ser tocadas en las distintas zonas
son diversas, como también
lo son ante los diferentes tipos
de caricias.
Zonas con
mayor sensibilidad de la mujer
A diferencia
del hombre toda la piel de la mujer
es una zona erógena que responderá
a roces, caricias y besos. Sin embargo,
existen ciertas áreas donde
la estimulación causa una
excitación más intensa.
Estas zonas erógenas varían
en cada mujer; el hombre debe descubrir
cuales son y, mientras hace el amor,
estimularlas de manera suave y personal.
El rostro
de una mujer tiene varias zonas
eróticas que incluyen la
línea de crecimiento del
cabello, sienes, frente, cejas,
párpados y mejillas.
En general, las mujeres prefieren
las caricias sutiles a que les toquen
plena y directamente el rostro.
Para la mayoría de ellas,
la boca es una de sus zonas más
erógenas y puede ser estimulada
con rapidez con las yemas de los
dedos y besos.
Sin embargo, la estimulación
de la boca de una mujer puede encender
todo su cuerpo y producir un efecto
directo en la excitación
de sus órganos genitales.
Los lóbulos
de las orejas son en extremo sensibles
a la excitación y pueden
ser acariciados con suavidad, pero
algunas mujeres reaccionan con tanta
violencia al toque de sus lóbulos
que pueden llegar a tener un orgasmo
a causa de una simple caricia. El
cuello, en particular la parte posterior,
es un área muy sensible,
al igual que los costados del cuerpo.
La aceptación de besos prolongados
en el cuello significa que la mujer
esta dispuesta a aceptar besos por
todo el cuerpo. Los brazos, axilas,
manos, espalda, caderas y el bajo
abdomen pueden ser estimulados eróticamente
por un amante atento.
El área
alrededor del ombligo es muy sensible.
La mayoría de las mujeres
saborean las caricias realizadas
con las yemas de los dedos, labios
o pene a lo largo de las piernas
y en particular, en el interior
de los muslos.
Generalmente
los pechos son erógenos en
alto grado y desempeñan un
papel vital en la excitación
sexual. La succión, mordisqueo,
lamido, golpe, y el presionarlos
con suavidad originará que
los pezones se pongan erectos, lo
que es una cierta señal de
excitación. Sin embargo,
hay una gran diferencia en la reacción
de diferentes mujeres al mismo estímulo,
así que es importante descubrir
lo que a cada una le gusta o molesta.
El área
más erógena del cuerpo
de la mujer es el perineo, un área
de piel situada entre la vagina
y el ano. Si el hombre apoya toda
su mano sobre este área,
con los labios exteriores de la
vagina cerrados, y la presiona con
vigor o la masajea, puede excitar
con rapidez a una mujer debido a
la densa red de terminaciones nerviosas
que confluyen en esa zona.
Tanto los
labios exteriores como los labios
interiores del área perineal
también son en extremo ricos
en terminaciones nerviosas y constituyen
una gran zona erógena en
todas las mujeres experimentadas
sexualmente. Sin embargo, los labios
interiores
son mucho más sensibles,
en especial a lo largo de la superficie
interior, en la hendidura de la
vulva. La mujer experimentará
una gran excitación si su
compañero presiona con ambos
labios y masajea con firmeza las
partes sensibles de la vulva.
El clítoris
es la parte sexual más sensible
de la mujer y la más fácil
de estimular si el hombre aprende
a hacerlo con suavidad, destreza
y sin precipitación, si se
utilizan los dedos deben estar bien
lubricados, con secreción
vaginal o saliva para minimizar
la irritación.
Para provocar sensaciones más
satisfactorias en todo el área
del clítoris, hay que utilizar
toda la mano, la palma o el reverso
de la mano, todos los dedos y no
solo uno o dos, existen dos tipos
principales de movimiento, que son
el circular y el ondulatorio.
Para el movimiento circular se apoya
la mano sobre el área del
clítoris, y se presiona suavemente
con la palma o los dedos haciendo
movimientos suaves en forma circular.
Se dirige la mano hacia arriba a
fin de que el talón de la
misma se coloque justo sobre el
clítoris en la parte superior
de la vulva, permitiendo que descanse
parcialmente en el hueso púbico
por el otro extremo, con el que
se puede presionar con firmeza al
friccionar. Para los movimientos
vibratorios, se coloca la mano sobre
el área púbica y se
hace vibrar con rapidez, tratando
de tocar el clítoris con
los dedos. Luego se puede poner
un dedo a cada lado de los labios
vaginales haciéndolos vibrar
a continuación de lado a
lado. Muchas mujeres también
gozan al ser penetradas por un dedo,
a la vez que su clítoris
recibe estimulación, es importante
asegurarse de que las uñas
están cortadas y limadas
antes de introducir un dedo en la
vagina, los demás dedos se
pueden mantener doblados hacia adelante
a fin de que los nudillos continúen
presionando contar el clítoris.
La estimulación
del clítoris con el extremo
del pene erecto es una sensación
en particular placentera para muchas
mujeres, ya que la mayoría
piensa que la presión indirecta
es más agradable y estimulante.
Como la boca,
la entrada de la vagina es rica
en terminaciones nerviosas y reacciona
con intensidad a toda clase de caricias,
siendo la última la del glande
del pene. Las caricias con los labios
y la lengua de un hombre en esta
zona, puede llevar al éxtasis
a algunas mujeres.
Las nalgas
son otras zonas erógenas
con muchas terminaciones nerviosas
que pueden ser estimuladas con facilidad
por medio de palmadas o fricciones.
Predisposición
Una de las
razones por las que las caricias
resultan tan poderosas y son gozadas
tanto por las mujeres es que las
excitan y relajan, preparándolas
para el coito. Para las mujeres,
el coito solo es bienvenido cuando
se sienten dispuestas y han tenido
suficiente estimulación para
que la vagina se lubrique y dilate
a fin de recibir el pene. Sin la
oportunidad de elevar el nivel de
hormonas sexuales a través
del beso y, sobre todo, las caricias,
el coito puede ser muy incómodo
para ella.
La mayoría
de los hombre subestiman cuanto
tiempo lleva este proceso, ya que
sus propias erecciones se dan con
mucha mayor rapidez.
Los besos
mezclados con las caricias, deberían
repartirse por todo el cuerpo de
la mujer. La mayoría prefiere
recibir las caricias iniciales en
otras zonas, no en los pechos y
genitales. Pero una vez que comienzan
a excitarse, en realidad gozan con
esos estímulos. Sin embargo,
los pechos necesitan ser manipulados
con más delicadeza hasta
que ella esté un poco más
excitada; luego le serán
placenteros los besos, la succión
y ser tocada. A la mayoría
les gusta que se les acaricien y
presionen las nalgas, así
como recibir algunas palmadas suaves.
Sólo cuando una mujer se
ha excitado lo suficiente desea
que su pareja acaricie sus genitales.
El gusto de las mujeres no es universal,
pero la mayoría prefiere
que las caricias genitales sean
suaves y que los movimientos adquieran
fuerza y vigor solo cuando están
a punto de alcanzar el orgasmo.
|