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Breve
historia del Tantra
De acuerdo a la tradición
fue el propio Buda quién
transmitió los principios
del Tantra al rey Indrabuthi, quien
quería practicar el “dharma”
pero no estaba dispuesto a abandonar
su reino y sus reinas, cual si fuera
un monje más. Convencido
Buda de las sobresalientes cualidades
del rey decidió enseñarle
el Guhyasamaja Tantra no sin antes
despedir a sus monjes menos preparados.
Las técnicas
fueron pasando prácticamente
en secreto de maestro a discípulo,
de corazón a corazón,
de boca en boca y de gesto en gesto.
Las técnicas recién
conocieron la luz alrededor del
año 500 de nuestra era, la
denominada “Era de los 84
Mahasiddhas", de los “84
Realizados”. Estos realizados
provenían de todos los estratos
sociales de la India de esa época,
reyes, escolares, monjes, trabajadores,
prostitutas y otros servicios y
artesanías. Todos ellos compartían
un camino de iluminación.
En un cuento evocativo, un hombre
encargado de partir rocas con una
maza y descontento con su trabajo,
hace un alto y un yogi que pasaba
le enseña como penetrar las
rocas con la maza de su mente y
con esa enseñanza obtuvo
su iluminación, realizado
en la via del trabajo que lo oprimía.
En otra historia otro yogi atraído
demasiado por la bebida obtiene
su iluminación en forma milagrosa
bebiendo 280 litros de licor
Uno
de estos mahasiddhas, Padmasambhava,
un maestro de las enseñanzas
de la Maha Ati, atravesó
el Tibet hace ya 12 siglos, estableciendo
el Vayrayana como la religión
del Estado e iniciando el primer
linaje tántrico del Tibet,
en tibetano la "Nyingma."
Unos tres siglos más tarde
otro tibetano conocido como Marpa
El Traductor llegó a la India
donde recibió la transmisión
de un Mahasiddha llamado Naropa.
Un maestro Mahamudra y lo trajo
de vuelta al Tibet iniciando el
linaje Kagyu. El linaje Sakya comenzó
trayendo maestros de la India, mientras
que el Gelug, el linaje de los Dalai
Lama tuvo su origen en el Tibet.
El Vayrayana eventualmente se extendió
a Asia central, Mongolia, China
y Japón.
¿Qué
es realmente el Tantra?
El Tantra es una manifestación
especial de la sensibilidad, el arte
y la religión de la India.
Es un culto del éxtasis, concentrado
en una visión de la sexualidad
cósmica. Hacia esa visión
convergen estilos de vida, ritual,
magia, mito, filosofía, signos
y símbolos emotivos. Los textos
básicos por cuyo medio se expresa
esto se llaman Tantras. El Tantra
incluye igualmente imágenes
e ideas que proceden de las capas
más antiguas de la religión
india, muchas de ellas del Aiyan Veda
y de los Upanishads. Hoy
día conocemos el Tantra por
los textos manuscritos llamados
Tantras, escritos en sánscrito
o en lenguas vernáculas.
Solamente unos pocos de los que
sobreviven han sido publicados,
y menos aún traducidos al
castellano. Parecen haber sido compuestos
en la India, en distintos períodos
y lugares, a modo de enciclopedias
de filosofía y de ritual
tántrico, y copiados y aumentados
muchas veces.
Sus raíces
se pierden en el tiempo y muchos
de sus principios místicos
e iniciáticos son prevédicos
y cuentan con una antigüedad
de más de cinco mil años.
En contraste con el firme y duro
«¡No!» (netti,
netti!) que lanza la tradición
brahmánica oficial contra
el mundo, contra todas las experiencias
que más apreciamos de ordinario,
como el amor, la comida, el goce
estético que puede producir
la naturaleza, la música,
el arte, e incluso la adoración
de un dios personal, el Tantra formula
un resuelto, «¡Sí!»,
Y expresa que en lugar de suprimir
el placer, la visión y el
éxtasis, lo que hay que hacer
es cultivarlos y utilizarlos.
Esas fuerzas,
debidamente encauzadas, pueden darnos
una fuente de energía sin
precedentes, aportando beneficios
tanto a
la sociedad cuanto al individuo.
Para que el cuerpo físico
pueda colaborar en esto es preciso
cultivarlo con tesón. El
Tantra no es una creencia o una
fe, sino una forma de vivir y de
actuar. El tántrico tiene
que vivir una vida controlada, porque
sabe que sólo la repetición,
de todo corazón y sin cesar,
de actos auténticos, tanto
físicos como mentales, puede
cambiar su cuerpo y su conciencia.
Llevarse bien con uno mismo es la
única plataforma desde la
cual se puede construir el altar
de Sadhana (la práctica esforzada).
La teoría, la simple lectura
y el imaginar nada valen.
El
Tantra sin base mente espíritu
es un techo sin casa
La práctica tántrica
o Vayrayana aislada no tiene demasiado
sentido y es a lo sumo una excelente
gimnasia, disciplina cuerpo-mente
y hasta una manera armoniosa y espiritual
de comprender y practicar el amor.
Como camino de perfección,
dentro de budismo, necesita de dos
prerrequisitos básicos: el
Hinayana y el Mahayana. En la construcción
de nuestro templo el Hinayana son
las bases, el Mahayana las paredes
y el Vayrayana el techo, es decir,
practicar solo Vayrayana es intentar
construir nuestro templo sin bases
y sin paredes. El primero, denominado
también vehículo pequeño
introduce la noción de la
salvación del individuo,
mientras que el Mahayan o gran vehículo,
penetra en el concepto de ser social,
ser compasivo, aprendiendo a distinguir
entre nosotros y los demás
Para
muchos el budismo comienza y termina
en el Hinayana mientras que para
otros solo es trascendente practicar
el Mahayana, cuyos fundamentos están
descriptos en el Sutra Prajnamarita
que dice:
La
forma es vacío, el vacío
es forma
Y a partir de allí comienza
a describir como vacías todas
las enseñanzas del Hinayana,
incluso las Cuatro Nobles verdades
de Buda. Al no existir el Yo deja
de tener sentido el Nosotros y los
Otros pues la forma es asunto de
ficción, de convención.
Justamente, cuando separamos el
mundo en lo propio y lo de otros,
comenzamos a aplicar nombres y cualidades
a todo lo que percibimos. Si llegamos
a darnos cuenta que nada tiene una
permanencia intrínseca y
una forma estable, llegamos a percibir
que la verdad de la forma es su
vacío. Pero a su vez el vacío
es forma pues el mundo no desaparece
en la nada y la forma surge del
vacío y es indivisible con
el. El ser compasivo, ve claro que
todos los seres sintientes son Buda
pero que aún no lo han percibido.
Mahasukha
Vayrayana es una visión del
mundo como si ya fuéramos
Budas, siendo el vehículo
indestructible el camino de gozo.
Vayrayana revierte los términos
diciendo que siempre hemos sido
Budas, que nuestra ignorancia es
la que nos ha impedido verlo pero
podemos destruirla.
Vayrayana
nos enseña que Las Cinco
Verdades se corresponden con cinco
Budas. El Buda del Centro es la
conciencia; el Buda
del Este se corresponde con la forma;
el Buddha del Sur, el sentimiento;
el Buda del Oeste, el de la percepción;
el Buda del Norte el de la formación.
A su vez, cada Buda tiene su correspondiente
Buda femenino representando los
cinco elementos. Mediante la unión
sagrada de los elementos con el
mundo de las percepciones y de la
conciencia se alcanza la no dualidad,
Esa unión sagrada se denomina
"mahasukha” y es el objeto
del tantrismo.
La
entrada al Vayrayana - Ejercicios
místicos
Para entrar hay preliminares ordinarios
y extraordinarios. Los ordinarios
consisten en darse cuenta de la
dificultad de tener un nacimiento
exitoso, de la impermanencia, del
karma y de la futilidad del samsara,
la rueda de nacimientos, sufrimientos
y muertes. Los preliminares extraordinarios
incluyen 100.000 postraciones y
repeticiones de una fórmula
de pedido de refugio. Esto es seguido
de 100.000 repeticiones del mantra
del ser indestructible, para purificarnos.
Luego, hay 100.000 ofrendas a un
mandala, en la cual el practicante
imagina que está ofreciendo
su propia iluminación al
universo y a los iluminados que
lo precedieron, Finalmente, el practicante
invita al linaje a bendecirlo a
través de un mantra sagrado.
De esta forma, se prepara para la
adquisición formal del poder.
Se
entra entonces en una etapa en la
cual el practicante está
preparado para “enchufarse”
a la sabiduría de su propia
naturaleza. El guru inciático,
es quien guía y desbloquea
al practicante que se carga de energía
para entrar en una etapa de meditación
profunda.
Luego, se
entra en una etapa de meditación
imaginativa, de práctica
de gestos, siempre pensando en una
deidad sin ego infinitamente sabia.
Los ejercicios meditativos en ésta
etapa son muy complejos y en teoría
extenuantes pero sin embargo los
practicantes alcanzan estados de
infinita felicidad. Siguen complicadísimas
imaginerías sobre un mandala
que hacen recordar a los ejercicios
con los koan del Zen.
uno se pregunta
el porqué de ésta
complejidad. La razón estaría
en la practicidad. Mediante Hinayana
y Mahayana se necesitarían
muchas vidas mientras que con el
Vayrayana todo podría producirse
en una sola vida. El método
es rápido pero peligroso.
Si el practicante se infatúa
de los poderes adquiridos puede
entrar en un proceso retrógrado
muy involutivo, infernal. En Hinayana,
el que enseña es un maestro,
en el Mahayana un amigo espiritual
y en el Vayrayana Buda mismo. |
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