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El pene, ese órgano con propiedades
increíbles (puede aumentar
varias veces su tamaño y
endurecerse como un potente músculo),
tiene como parte final el glande,
en cuyo extremo está el meato
urinario, estando envuelto por el
prepucio, una piel que está
limitada en su movimiento por el
frenillo. Para lograr entrar en
erección dispone del cuerpo
esponjoso y los cuerpos cavernosos,
algo así como una escopeta
de dos cañones dispuesta
a ser cargada. La munición
es bien simple: la sangre que debe
llenar las numerosas y pequeñas
cavidades, mientras que el gatillo
dependerá del estímulo
que tengamos en esa situación.
La obsesiva preocupación
por el tamaño lleva a los
hombres jóvenes a consultar
a especialistas en endocrinología
o urología y abandonar prácticas
deportivas, por el temor a ser vistos
y comparados en los vestuarios.
Ignoran, la mayoría de las
veces, que en esos ambientes de
temperaturas frías, se provoca
una disminución significativa
del tamaño. Además,
los genitales son sensibles
a la exposición frente a
los demás, a la mirada de
otros, por eso no es extraño
que en privado todo el mundo tenga
un mayor tamaño que en público.
Hay muy poca relación entre
el tamaño del pene y la musculatura
o el atractivo físico, así
como en la capacidad de proporcionar
placer a una compañera. Los
jóvenes, por su inexperiencia,
dan más importancia al tamaño
de los pechos de la mujer que a
su capacidad de participar en el
coito, lo mismo que ellas consideran
que un chico atractivo
tiene que ser, por fuerza, un potente
semental. Luego y sobre el tamaño,
deberán aprender que no se
mide en estado flácido, sino
erecto, y que es más importante
mantenerlo así durante 20
minutos, que un mayor tamaño
que se desinfle en apenas dos minutos.
Las
estadísticas de los tamaños
de pene
Tamaño
en estado de erección, siendo
algo promedio y no valorativo, reiterando
que no es lo fundamental en el goce
de la mujer.
 |
Pequeño |
14
cm o menos |
28,3%
de los varones |
| |
Normal |
15
cm -17 cm |
50,3%
de los varones |
| |
Grande |
18
cm -20 cm |
15,2%
de los varones |
| |
Enorme |
más
de 20 cm |
6,2%
de los varones |
Estas
estadísticas muestran el
resultado de la encuesta del "Informe
Kinsey". Según ellos
el tamaño medio en erección,
tomado de la base del pene hasta
la punta del glande, es de 15,64
cm de largo

Diferencias
entre razas
El registro
etnográfico tiene numerosas
distinciones anatómicas...
Éstas incluyen la ubicación
de los órganos genitales
femeninos (las orientales al frente
y alta; negras atrás y abajo);
ángulo y textura de la erección
(los orientales paralela al cuerpo
y dura, los negros en ángulos
rectos al cuerpo y flexible); ....
musculatura (los orientales mínima,
los negros máxima); y tamaño
de los genitales (los orientales
los más pequeños,
los negros los más grandes).
Promediamos los datos etnográficos
sobre penes erectos y encontramos
que los promedios fueron aproximadamente:
 |
Orientales |
10
a 14 cm de largo |
3
cm de diámetro |
| |
Caucásicos |
14
a 15,2 cm de largo |
3,8
cm de diámetro |
| |
Negros |
16
a 20 cm de largo |
5 cm
de diámetro |
Las
mujeres eran proporcionales a los
hombres, con las orientales teniendo
vaginas más pequeñas
y las negras más grandes,
con respecto a las caucásicas.
El tamaño clitoridiano difería
en longitud: en las mujeres europeas,
3 cm.; en las mujeres africanas,
5 cm.
Se notaron variaciones: en las Indias
Occidentales Francesas, el tamaño
del pene y de la vagina variaba
con la cantidad de mezcla negra
[el mezclado genético]: los
hombres árabes que a menudo
se han mezclado con el negro tienen
los penes más grandes que
los europeos.
Mitos insostenibles
La creencia
de que un pene grande proporciona
mayor satisfacción sexual
en la mujer, se encuentra tan extendida
como aquella que asocia una mujer
de pechos grandes con su eficacia
sexual. Estos mitos que aún
perduran son los responsables de
mucha falta de autoestima en la
gente joven, inhibiciones sociales
importantes y angustias y preocupaciones
que se prolongan por años.
Pero es difícil convencer
a un joven de que las mujeres no
se fijan en el tamaño o aspecto
de los genitales, cuando ellas mismas
miran obsesionadas el "paquete"
de los hombres.
Afortunadamente, y una vez en la
cama, ellas valoran mucho más
el modo, las diferentes maneras
de acercarse, de ser acariciadas,
de ser atendidas, que el tamaño
del pene que las está penetrando.
Aunque visualmente un gran tamaño
puede servir para encender los motores
(igual que ocurre con un cuerpo
de mujer atractivo), la satisfacción
y el orgasmo de una mujer no están
relacionados con el tamaño
o forma del pene, porque solo el
tercio externo de la vagina posee
una sensibilidad importante.
Aunque
toda la sensibilidad femenina no
tiene que ver con el clítoris,
a diferencia de lo que creen la
mayoría de las personas,
nos encontramos no solamente con
un órgano pequeño
que asoma su punta en la parte superior
de la entrada de la vagina, sino
que se extiende por dentro de los
genitales femeninos, asomándose
y aumentando de volumen cuando se
encuentra lleno de sangre, llegando
hasta el techo del conducto vaginal
durante la cumbre de la excitación.
Esa es la parte principal que roza
el pene cuando es introducido y
por eso debemos considerar que la
naturaleza es sabia y, como ya se
ha dicho, independientemente del
tamaño o grosor del pene,
todos terminan rozando esta parte
sensible sobre la vagina, produciendo
la excitación sexual y el
orgasmo femenino.
Usar
prendas muy estrechas puede ser
un problema
El
tamaño del pene viene determinado
por la herencia y son muy escasos
los hombres que presentan detención
del desarrollo de éste por
un fallo hormonal. Una causa poco
conocida que limita las dimensiones
del pene en la edad adulta es el
uso habitual de slip, prenda que
eleva y comprime los testículos
y evita el desarrollo final del
pene. Los genitales masculinos necesitan
estar libres, colgar, y estar dotados
de cierta movilidad para desarrollarse
y ser fértiles. Por eso es
una práctica altamente perjudicial
el uso de pantalones vaqueros estrechos
o prendas íntimas que limiten
esta movilidad.
¿Cuándo
nacen los complejos?
Los
hombres comienzan a preocuparse
por el tamaño de su pene
desde la pubertad, cuando hablar
del tamaño del miembro es
algo habitual en quien pretende
intimidar al contrario. El volumen
de los testículos se emplea
siempre para demostrar la valentía
y la fortaleza y aunque las comparaciones
físicas casi nunca se efectúan,
el gallo que más cacarea
goza de gran prestigio. El chico
crece pensando que los genitales
de sus compañeros son enormes,
pues ellos insisten en que lo son,
y que los suyos son un esbozo que
nadie debe ver. Cuando llegados
a edades más ananzadas ven
alguna película erótica
en la cual los actores muestran
unos genitales mayores que los suyos,
el complejo queda instaurado definitivamente.
Y es que nadie le ha dicho dos cosas:
que los actores de esas películas
están allí precisamente
porque sus medidas están
por encima de la media, y que habitualmente
hay truco en las escenas. Es como
pretender hacer creer que todas
las mujeres deberían ser
como las supermodelos que vemos
en las películas o los anuncios,
pues sabemos que el maquillaje,
los focos y los postizos convierten
a una chica vulgar en una princesa.
Lo que se les recomienda a estos
jóvenes es que no identifiquen
"masculinidad", "fuerza",
"valentía" y "coraje"
con el tamaño de los genitales.
La valentía no se demuestra
pegando al más débil,
sino haciendo frente a la vida y
resolviendo cada uno sus propios
problemas. Si un muchacho crece
con estos conceptos erróneos,
puede creer que para ser feliz sexualmente
o para hacer feliz a una mujer,
tiene que poseer un pene cuanto
más grande mejor, aún
cuando sepamos que el "truco"
no está allí. Curiosamente,
y aunque parezca mentira, muchas
mujeres comparten con los hombres
estas ideas erróneas y suelen
hablar de lo atractivos que son
los hombres que tienen el pene grande.
Por supuesto, la satisfacción
orgásmica masculina no se
encuentra afectada por el tamaño
del pene, del mismo modo que la
impotencia o la eyaculación
precoz son más habituales
en los hombres de pene grande que
en los que lo tienen pequeño.
Mitos
y realidades
Mito:
El tamaño del pene puede
calcularse por la grandeza de las
manos, pies o nariz. Los hombres
musculosos tienen un pene más
grande y son mejores amantes.
Realidad:
No hay razón alguna para
tales afirmaciones, es algo que
no tiene relación.
Mito:
Hay cremas, ungüentos y aparatos
que agrandan el pene y restauran
el vigor sexual.
Realidad:
Pese a que se anuncian como eficaces
en un 100% nada de eso funciona
realmente.
Mito:
La vasectomía (operación
que tiene como objetivo la esterilidad
del varón) causa impotencia.
Realidad:
Esta intervención quirúrgica,
que por cierto es muy sencilla,
se realiza con anestesia local y
es ambulatoria, no altera ni interfiere
para nada en el deseo, la erección,
la eyaculación, o la intensidad
del placer.
Mito:
Los hombres que se masturban en
exceso o tienen una vida sexual
muy intensa, durante su adolescencia
y juventud, se agotan pronto y su
vida sexual termina hacia los 45-50
años.
Realidad:
El hombre no nace con una cantidad
limitada de espermatozoides o de
eyaculaciones sino que, periódicamente,
conforme necesita, forma células
nuevas. Sabemos que mientras más
activo ha sido de joven, mejor será
su respuesta sexual en los años
dorados, al compararlos con otros
varones de la misma edad. En esta
esfera, también vale el axioma
de que órgano que no se usa,
se atrofia.
Mito:
Al ver una mujer desnuda, o en fotografía,
en pose erótica, el varón
debe tener una erección.
Realidad:
En la respuesta sexual humana
se ven implicados una serie de factores
afectivos, intelectuales, socioculturales
que la regulan, así que no
necesariamente habrá excitación
sólo ante ese estímulo.
Mito:
La erección indica que debe
haber penetración de inmediato.
Realidad:
La angustia por penetrar debe ser
educada. Cuando se aprende a disfrutar
de las sensaciones agradables que
provocan un dar y recibir caricias,
dentro de lo que llamamos juegos
preliminares, se alarga el placer
y hay mayor conexión con
la pareja.
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