Antecedentes
históricos
En
nuestra tradición era considerada
como una práctica “contra
natura” porque no tenía
fines reproductivos, siendo aún
así en muchos casos, una
alternativa para evitar embarazos
no deseados y preservar la virginidad.
En otras culturas el sexo anal ha
sido una práctica más
común, incluso para algunas
sociedades de Nueva Guinea es de
obligado cumplimiento en los ritos
de iniciación. Los mangaianos
la efectúan como alternativa
al coito vaginal durante los períodos
de menstruación.
Actualidad
Actualmente,
en la sociedad occidental, cada
vez hay más parejas que ven
en el coito anal una alternativa
válida para disfrutar del
sexo.
Los estudios revelan que hoy en
día, mujeres y hombres confiesan
disfrutar del sexo anal. Aproximadamente
el 60% de las parejas heterosexuales
lo han intentado al menos una vez
y alrededor de un 40% de parejas
lo practican con regularidad. Entre
la comunidad homosexual el porcentaje
de parejas que efectúan el
coito anal se eleva al 50% de las
mismas.
Frente a estos datos que revelan
que gran cantidad de hombres y mujeres
consideran la práctica anal
como opción placentera
y divertida, hay muchas personas
que lo consideran un tabú,
una acción sucia, perversa
y dolorosa.
El tabú anal inhibe en muchas
personas el aprendizaje acerca del
uso sexual del ano.
Que sea doloroso o no, depende de
varios factores que determinarán
el placer; no sólo es imprescindible
que la persona desee realmente hacerlo.
En especial, la primera vez, se
debe tener en cuenta el cuidado
con que se haga y si no se toman
las precauciones necesarias puede
ser una actividad de alto riesgo.
La creencia
de que el coito anal tiene que doler
es un mito persistente y dañino.
Lo mismo que en cualquier parte
del cuerpo, el dolor indica que
algo está mal. Ante una introducción
anal, los músculos anales,
como reflejo defensivo, se contraen
y habrá dolor si no se espera
a que estos músculos se relajen.
El orificio del ano está
rodeado por dos anillos musculares,
los esfínteres, que tienen
un funcionamiento independiente.
El esfínter externo es controlado
por el sistema nervioso central
y se puede tensar y relajar cuando
se desee. En cambio el esfínter
interno es controlado por el sistema
nervioso autónomo, que gobierna
entre otras funciones la respuesta
al estrés. El músculo
se contrae respondiendo ante el
temor y ansiedad aunque la pareja
pasiva esté tratando de relajarse.
Cualquiera puede aprender gradualmente
a controlar el esfínter interno
voluntariamente con el fin de relajarlo.
Para ello, un contacto diario con
el ano insertando por ejemplo un
dedo hace que el músculo
se vaya adaptando.
Si hablamos
de placer, la más alta concentración
de terminaciones nerviosas está
alrededor del orificio anal. La
porción interna del ano responde
mayormente a la presión.
Los hombres, obtienen a través
de la estimulación anal,
la estimulación de la próstata,
que se localiza a unos 2 cm. de
profundidad de la pared anterior
del recto. El masaje prostático
con dedo, objeto o pene, puede ser
una gran fuente de placer. También
proporciona grandes dosis de placer
al extremo inferior del pene o “bulbo”,
que es estimulado indirectamente
en casi todas las prácticas
anales.
Hay
muchas formas de disfrutar eróticamente
el ano; estimulando el ano de la
pareja durante el coito o mientras
se manipulan los genitales de la
pareja, el método oral-genital
conocido como Rimming, y la penetración
anal insertando un vibrador, dedo
o pene en el orificio anal.
El sexo anal
no es una actividad de acceso y
disfrute inmediato. La penetración
nunca se debe forzar. Es importante
dilatar el esfínter anal
lentamente y con mucho lubricante.
Lo mejor es empezar con la introducción
de un dedo para que se vaya adaptando
el orificio y tras repetidos intentos
probar con dos dedos hasta pasar
a la introducción del pene.
El
placer anal se consigue con una
estimulación adecuada y gradual.
Se puede llegar al orgasmo por la
cercanía de las zonas erógenas
primarias, aunque la mayoría
de las personas requieren estimulación
genital directa para alcanzar el
orgasmo. Las mujeres pueden llegar
a alcanzarlo a través de
las contracciones de los músculos
pélvicos y los varones responden
a la estimulación de la próstata
y del bulbo del pene.
El sexo anal puede ser una actividad
segura y placentera pero puede tener
sus riesgos (desgarros, infecciones,
contagio de ETS y VIH) si no se
toman las medidas oportunas. Es
necesario que en todas las prácticas
anales se use LUBRICANTE y PRESERVATIVO.
¿Por
qué el riesgo es mayor en
las prácticas anales?
El ano
es un órgano que está
contaminado con muchos microorganismos,
es más rígido y menos
elástico que la vagina y
no tiene lubricación. Por
todo ello, con la fricción
ocurren mayores micro traumatismos,
pueden producirse desgarros musculares
y se incrementa el riesgo de infección
no solo local, ya que las micro
fisuras posibilitan el micro sangrado
de pene y ano con el consiguiente
elevado riesgo de enfermedades de
transmisión sexual y del
virus VIH.
El uso de preservativo y abundante
lubricante de base acuosa, reduce
la fricción y ayuda a la
penetración sin dañar
el preservativo.
Además
de considerar estas precauciones
existen dos riesgos más que
se deben tener en cuenta
Riesgo de
infección si se pasa del
sexo anal al vaginal directamente.
Siempre hay que cambiar antes el
preservativo y lavar todo lo que
haya estado en contacto con el ano,
porque de lo contrario podría
contaminarse la vagina con flora
bacteriana proveniente del recto.
Riesgo de
posible embarazo; puede ocurrir
si el semen queda en la superficie
del ano, baja por el perineo (zona
entre ano y
vagina) y se introduce en la vagina.
Según un estudio en Inglaterra,
un 8% de embarazos se produjeron
de esta manera.
Por último,
no sólo es importante evitar
los riesgos con las precauciones
adecuadas, además es recomendable
considerar las siguientes reglas
para garantizar un mayor placer
en las prácticas anales:
Comunicación: Las dos personas
deben estar de acuerdo y desear
llevar a cabo la práctica
anal. Es muy importante que la persona
pasiva comunique su agrado o malestar
para que el acto sea agradable y
placentero para ambas personas.
Relajación: Los músculos
que rodean el ano deben estar relajados,
para ello es esencial una estimulación
paulatina y con tranquilidad. Nunca
movimientos bruscos que ocasionarían
desgarros.
Paciencia: Realizar la penetración
gradualmente, de manera cuidadosa
y suave. Es conveniente dilatar
con algo de poco tamaño como
un dedo antes de introducir el pene.
Higiene: Para que resulte ameno,
la persona penetrada debe haber
evacuado antes para que la última
parte del colon esté lo más
limpia posible o bien llevar a cabo
un lavado profundo en la zona.
El sexo anal no es una opción
que interesa a todas, pero sí
a muchas, una manera como cualquier
otra de disfrutar del sexo. |