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"Las
sensaciones que provocan las caricias,
roces, besos, abrazos y frotamientos
de la piel son un vehículo
para pasar de la comunicación
corporal a la mental al entrar en
un estado total de abandono. Para
ello, tan importante como aprender
a tocar es disfrutar del placer
de ser tocado". Además,
estos masajes, que los expertos
denominan sensoriales o sensuales
porque su fin no es únicamente
aumentar el placer sexual, proporcionan
diferentes ventajas.
Las
ventajas:
Refuerzan
la confianza.
"El
temor al contacto en cualquier zona
del cuerpo -y no exclusivamente
en los genitales- puede ser una
limitación para disfrutar
de las relaciones, ya que muchas
personas se bloquean por este motivo.
En este sentido, los masajes sirven
para romper la barrera psicológica
que impide dar y recibir caricias
en las zonas prohibidas, que en
algunas personas pueden ser partes
aparentemente tan poco problemáticas
como los muslos o el vientre".
Por otro lado, "los masajes
reducen la ansiedad que provoca
el temor a quedar mal con la pareja
cuando existen problemas de impotencia
por bloqueos psicológicos,
porque con ellos se amplían
las zonas del cuerpo -el hombro,
la nariz, la boca...- con las que
proporcionar placer a la compañera.
Y cuando los amantes no se conocen
mucho, este juego sexual es un método
perfecto para relajarse, al saber
que no hay que llegar al coito necesariamente".
Aumentan
el deseo.
Los
expertos diferencian entre el masaje
sensorial y el sexual. El primero
ayuda a despertar el deseo tocando
los tobillos, los
dedos de los pies, las rodillas,
los muslos... mientras que el segundo
se centra exclusivamente en las
zonas erógenas -pechos y
genitales-. "La estimulación
sensorial se realiza sin exigencias
y no tiene por qué culminar
en el coito. En cambio, el masaje
sexual es como una masturbación,
sirve exclusivamente para alcanzar
el orgasmo y puede dejar insatisfechos
a quienes necesitan una comunicación
más completa que la que proporciona
el simple contacto físico".
No obstante, "el masaje sensorial
también ayuda a relacionarse
sexualmente porque a través
de la estimulación en los
pies o en las manos se puede llegar
al orgasmo", dice San Martín.
Prolongan
el orgasmo.
Los
masajes mejoran la circulación
sanguínea y hacen que el
oxígeno llegue con más
facilidad a todo el cuerpo, lo que
permite prolongar el orgasmo. "También
se pueden aplicar para retrasar
el momento del clímax, con
ejercicios específicos que
ayudan a distender la tensión
muscular que aparece cuando nos
excitamos".
Rompen
la monotonía.
"Ayudan
a ver la relación como un
juego, por lo que se pueden utilizar
para romper la monotonía
y recuperar el deseo en las parejas
que han caído en la rutina".
El
juego del amor
Antes
de realizar estas técnicas,
conviene aprender a respirar de
forma lenta y profunda, ya que al
ralentizar la respiración
se puede controlar mejor la excitación
que siente también quien
las hace. "Aprender esto en
un masaje sensitivo es tan importante
como realizar bien los movimientos
de las manos. Al lograr sincronizar
la respiración, la pareja
fluye en la misma sintonía
y puede alcanzar el equilibrio psíquico
que proporciona esta práctica",
apunta el masajista tántrico
Jorge Jordán. Por otro lado,
hay que prescindir de los movimientos
precipitados y ser capaz de utilizar
las manos, la boca, el pelo y los
pechos de forma lenta y progresiva
para captar las reacciones del otro.
"Además, las sensaciones
se hacen más intensas utilizando
plumas u otros materiales al acariciar
a la pareja". También
ayuda a aumentar el placer el uso
de aceites aromáticos, que
según explica Stephen Russell
en el libro El Tao del masaje sexual,
"potencian el deseo porque
contienen sustancias que imitan
el olor de las hormonas sexuales".
Al aplicarlos, hay que tener en
cuenta que estas sustancias están
muy concentradas, por lo que no
se deben utilizar directamente sobre
la piel. Lo correcto es realizar
una mezcla con un aceite base de
origen vegetal -sin aditivos- al
que se añaden unas gotas
del aroma que se vaya a emplear
-entre seis y ocho gotas de
esencia para 20 ml (dos cucharadas
de postre) de aceite base sin olor-.
"En cuanto a los masajes en
los genitales, lo más adecuado
es comprar un lubricante de farmacia
o aprovechar los restos que quedan
en las manos después de haber
acariciado todo el cuerpo".
Por último, los pasos a seguir
pueden ser muy diferentes, pero
en términos generales este
juego se desarrolla en tres fases:
Preliminares.
Sirven para
establecer un equilibrio entre el
cuerpo y la mente. Para ello, se
debe estimular con suavidad la piel
de todo el cuerpo, empezando con
una presión suave y aumentando
de forma progresiva ésta
y la intensidad y frecuencia del
movimiento. Este masaje se puede
aplicar con la mano, con la yema
de los dedos, con los labios e,
incluso, con todo el cuerpo y es
imprescindible que la pareja disponga
de tiempo suficiente -una hora aproximadamente-
para conseguir un acercamiento relajado
y sin presiones.
Intermedio.
En esta
fase, se estimulan las zonas erógenas
evitando el contacto directo con
los genitales, para no provocar
la necesidad de buscar el orgasmo.
Se consigue estimulando la línea
que va desde la nuca hasta la parte
lateral de la pelvis, pasando por
los pezones y la cintura.
Plenitud.
Si la
pareja lo desea, éste es
el momento adecuado para pasar directamente
a los genitales. Su aplicación
depende de los gustos y la propia
sensibilidad de cada persona en
esta zona del cuerpo, pero siempre
conviene recordar que la finalidad
de estos movimientos no es necesariamente
llegar al orgasmo.
Sin
estridencias.
Por último, el entorno es
fundamental para que los dos miembros
de la pareja consigan relajarse.
Lo ideal es una iluminación
suave -evitando las luces que den
directamente en la cara-, una temperatura
cálida -unos 22 °C- y
un sonido ambiental sin estridencias.
La superficie para el masaje puede
ser
un colchón lo suficientemente
duro -como los futones japoneses-
o varias mantas extendidas sobre
el suelo. Además, se deben
cubrir con una toalla las partes
del cuerpo sobre las que no se esté
trabajando, para mantener una temperatura
agradable en todas ellas.
Métodos
de movimiento - Con estas manitas
Las
sensaciones se hacen más
intensas utilizando plumas, telas
suaves u otros materiales al acariciar
a la pareja. Los movimientos de
las manos que se utilizan habitualmente
en los masajes son de tres tipos:
Friegas
Se
realizan deslizando la palma de
las manos por el cuerpo de la pareja
con movimientos largos. Son muy
efectivas en la espalda, en el tórax
o en los pechos, en las nalgas y
en la espina dorsal y su función
es calentar estas zonas, provocando
una vasodilatación y mejora
de la circulación sanguínea
para prolongar el momento del orgasmo.
Amasamientos
Se pueden
realizar con los dedos -trazando
pequeños círculos-
o con las palmas de las manos -prensando
el músculo y soltándolo
despacio-. Para conseguir el placer,
la presión no debe ser tan
fuerte como cuando se da un masaje
muscular. Estos movimientos son
los más indicados para la
base del cuello y la parte superior
de la espalda. Sirven para liberar
la tensión que produce la
excitación sexual.
Patas
de araña
Para
realizarlo, se utilizan únicamente
las yemas de los dedos. El movimiento
consiste en presionar con delicadeza
la piel con ellas como si fuesen
las patas de una araña que
camina por el cuerpo de la pareja.
Para conseguir un estado de relax,
se debe realizar sin tocar apenas
la piel. Es muy útil al principio
y al final de cada sesión.
Sustancias
deslizantes
El aceite
se aplica en las manos, que luego
deben frotarse para que estén
calientes. Éstos son los
efectos que, según algunos
expertos en masaje, poseen ciertas
sustancias:
Sándalo
Tiene
efectos relajantes sobre el sistema
nervioso, reduce la ansiedad y la
tensión. Además, es
muy eficaz para superar problemas
sexuales como la impotencia y la
frigidez.
Rosa
Su aroma
produce efectos sobre las emociones:
alivia la aflicción, los
celos, el resentimiento y la tensión.
Tiene propiedades afrodisíacas
y es especialmente eficaz en las
mujeres porque, al entrar en contacto
con la piel, fortalece el útero.
Menta
Está
considerada la primera planta medicinal
utilizada como afrodisíaco.
La variedad que mejores efectos
produce es la menta piperita, que
contribuye a calmar la rabia y los
miedos. Está especialmente
indicada para las mujeres ya que,
además de potenciar el deseo
sexual, ayuda a evitar las molestias
menstruales. |
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