Estas
glándulas se encuentran en
la boca, la aréola, el ombligo,
las axilas, las manos, los pies
y la zona genital, este olor está
formado por una hormona volátil,
el bisulfito de metilo, que es común
a todos los olores sexuales de toda
la naturaleza pero tiene la propiedad
de poder combinarse con otras substancias
de tal manera que cada especie puede
distinguir el suyo, en los humanos
el olor depende de las personas
y suele variar de una a otra. Si
el olor sexual de tu pareja no te
gusta deberías plantearte
si verdaderamente estás enamorado/a
de ella.
Desodorantes
y productos de higiene íntima
Debido
a la insistencia de las Empresas
Farmacéuticas los desodorantes
y los productos para la higiene
íntima nos han convencido
de eliminar cualquier olor corporal,
tanto los malos producidos por el
sudor como los sexuales que son
perfectamente normales y saludables
y no necesitan ser eliminados, es
más debido a la sensibilidad
de la zona genital, los productos
para la higiene íntima suelen
provocar irritaciones y alergias.
Si tu higiene
diaria incluye una ducha -sólo
con agua- no hay razón para
que se produzcan olores desagradables,
los hombres deben bajar el prepucio
y limpiar cuidadosamente el balano
prepucial que es el surco por el
que se une el prepucio al glande.
En esta zona se produce una secreción
lubricante que se llama esmegma
que si no se elimina cuidadosamente
cada día puede provocar muy
malos olores e infecciones, las
mujeres no deben lavar su vulva
más que con agua tibia sin
insistir mucho, la vagina tiene
sus propios mecanismos de limpieza
y cualquier producto puede desequilibrarlos
y exponer a infecciones muy peligrosas.
Bien
limpitos antes de hacer el amor.
Cuida tus bacterias
Los
malos olores tanto en la glándulas
sudoríferas como en las apocrinas
se producen por la acumulación
de las sales de desecho y la acción
de las bacterias que limpian nuestra
piel sobre estas secreciones, el
modo más eficaz para acabar
con las sales es el agua, el jabón
no debe usarse más que una
vez a la semana, la sosa del jabón
mata las bacterias lo que permite
que proliferen los hongos de los
que estas bacterias se alimentan,
protegerlas es esencial para mantener
nuestra piel en perfecto estado.
El
sexo oral
Mucha
gente tiene la idea que el sexo
oral es sucio porque los genitales
son sucios y poner la boca en esa
zona lo consideran muy desagradable
pero si la higiene es esmerada no
hay ninguna razón para no
practicarlo y apreciarlo lo mismo
que apreciamos mucho los besos profundos
en la boca y la zona también
es una mucosa que secrega su propio
fluido, la saliva.
Pero también
es cierto que las relaciones orales
son vehículo para la transmisión
de enfermedades como la gonorrea,
la sífilis, el herpes y el
Sida, que pueden pasar de los genitales
a la boca y la garganta y viceversa.
Esto quiere decir que si notas que
tienes boceras o calenturas, o algún
tipo de infección en la garganta
no debes de practicar el sexo oral
hasta que estas molestias hayan
desaparecido, del mismo modo que
si se sufre inflamaciones, llagas
o secreciones no conocidas debe
interrumpirse cualquier contacto
sexual.
Las
secreciones vaginales
Las
secreciones vaginales son de dos
tipos: el flujo vaginal que es inodoro
e incoloro a menos que las bacterias
hayan actuado sobre él porque
la higiene no es la adecuada o porque
no se tiene la sana costumbre de
mudar la ropa interior diariamente,
y la secreción menstrual
que es roja brillante y suele durar
tres o cuatro días cada mes,
cualquier variación en la
calidad o la cantidad de estos flujos
es un indicativo de que la salud
sexual no es la correcta, en este
caso se hace necesario acudir al
profesional de la salud correspondiente
que evaluará lo que está
sucediendo.
La
cistitis
A veces
al tener relaciones sexuales se
produce una inflamación de
la vejiga de la orina que puede
ser causada por unas bacterias que
normalmente viven en el intestino
y los alrededores del ano, cuando
a través de la actividad
sexual o por una mala práctica
de la higiene después de
la defecación (las mujeres
han de limpiarse el ano de delante
hacia atrás y nunca la contrario)
esas bacterias colonizan la uretra
y la vejiga de la orina, se multiplican
y producen una inflamación
del revestimiento que tapiza la
zona interna de las paredes de la
vejiga. La cistitis es mucho más
común en mujeres que en hombres,
porque el ano y la vagina están
mucho más unidos y la uretra
es mucho más corta, lo que
permite que a los gérmenes
les sea muy fácil pasar de
una zona a la otra.
La
cistitis suele manifestarse al principio
de la vida sexual activa por lo
que suele llamarse “cistitis
de la luna de miel”, en este
caso la causa suele ser la falta
de lubricación femenina debido
probablemente al miedo a la primera
vez y a la torpeza de los compañeros
sexuales. Si este malestar se produce
lo mejor es acudir al especialista
y suspender toda relación
coital.
Higiene
durante la menstruación
Una
buena higiene incluye que ambos
parteneres laven cuidadosamente
sus genitales con agua corriente
tibia antes y después de
la relación. Nunca deben
darse baños de asiento. La
vagina tiene un pequeño gesto
de succión que puede transportar
los gérmenes contenido en
el agua hacia su interior.
La higiene
durante la menstruación debe
de ser igualmente cuidadosa, lavarse
con agua corriente cada vez que
sea necesario y nunca acostarse
sin haber realizado una limpieza
cuidadosa de los genitales externos
y del vello púbico. El líquido
menstrual es inodoro cuando se encuentra
en el interior del útero,
pero una vez que se ha desplazado
hacia el exterior las bacterias
empiezan a actuar sobre él
produciendo el característico
olor menstrual, a fin de que este
olor no resulte desagradable es
conveniente cambiar la compresa
y tampón con frecuencia,
al menos tres o cuatro veces al
día aunque la hemorragia
sea menos intensa.
La
higiene es fundamental para no correr
riesgos
<
Uso
del diafragma
El
uso del diafragma no altera las
secreciones menstruales pero las
retiene en el interior del útero
por eso es bueno usarlos cuando
se desea tener relaciones sexuales
durante la menstruación o
para darse unos chapuzones en una
piscina, nunca debe tener un diafragma
puesto más de una hora, debe
retirarse y lavarse cuidadosamente
con agua y jabón, y bien
seco debe guardarse en un lugar
seco y fresco, nunca se debe desinfectar
con ningún producto, ni hervirse,
ni rociarse con detergente, talco
o lubricantes.
Síndrome
del shock tóxico
Cambiarse
con frecuencia los tampones no sólo
elimina olores o infecciones, sino
que tambien evita el riesgo de contraer
el síndrome de shock tóxico:
un problema potencialmente muy grave
relacionado con el uso de tampones,
por eso se recomiendan los que están
formados por fibras naturales como
el algodón de baja absorción
o los que están formados
por fibras sintéticas superabsorventes.
En el caso, muy poco probable en
la actualidad, de que notes que
te sube la temperatura, vómitos,
diarrea, dolores musculares o sarpullido,
quítate el tampón
y acude a urgencias. Como medida
profiláctica recomendable
no uses tampones el último
día de la regla.
Algunos
consejos
Es importante
lavarse la zona genital antes y
después del coito, los hombres
suelen ser menos escrupulosos que
las mujeres, por eso es recomendable
que sean ellas las que exijan este
tipo de prácticas higiénicas.
Un baño o una ducha juntos
puede formar parte del juego amoroso
o un placentero ritual para despedir
el día.
Es aconsejable orinar después
del coito, el paso de la orina arrastra
hacía el exterior las bacterias
y ayuda a que no se produzca la
temida y dolorosa cistitis.
Si aparece algún tipo de
inflamación o secreción
en la zona genital, cesad las relaciones
sexuales y consultad sin tardanza
al médico. |