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Sexología y Sexualidad - Curso de fotografía erótica
Si crees que te gustaría publicar tus fotos pero no quieres que alguien te reconozca, porque sea erótica y muestre tu cuerpo desnudo, aquí te damos 30 ideas de fotografías tomadas en distintas posiciones, que aunque ocultan el rostro conservan un toque artístico.
 
Los retratos deben crear una impresión personal y transmitir carácter de forma clara. El fotógrafo debe percibir la personalidad, debe observar y proyectar su impresión espontánea.

Debe buscar el momento único, y sólo lo encontrará con paciencia e interés.

Esta es la razón por la cual hasta los profesionales siguen la siguiente regla: las primeras tomas se realizarán como calentamiento.
Un escenario personal solamente se puede crear una vez que el modelo y el fotógrafo han conectado.

La concentración en lo esencial agrega fuerza al mensaje visual.

En un sentido más banal esto significa que el fotógrafo debe acercarse a su modelo. El contacto no se establece con una mirada tímida a través del súper-objetivo, es necesario acortar la distancia.

Esto explica porque cada vez más fotógrafos acercan su cámara al modelo, utilizando distancias focales más cortas en comparación a lo que recomendaba la fotografía clásica.

Ellos explotan intencionadamente el efecto dinámico como componente de estilo.

La situación cambia si se quiere lograr una división clara entre el sujeto y el fondo, principalmente en fotos tomadas en exteriores. Aquí es adecuado utilizar distancias focales largas (de 120mm.).

Es necesario diafragmar la cámara para lograr un fondo delicado y difuso.

Cuanto más cerca esté el modelo de la cámara, y más larga sea la distancia focal, más contundente será este efecto tan atractivo.
Recomendaciones
 
Podemos colocar los flashes y luces mientras la modelo se cambia y maquilla.

Es importante tenerlo todo preparado y no hacer esperar a la modelo.

Una luz plana y blanda puedes usarla para catálogos de moda, por ejemplo, y se utiliza para rellenar zonas oscuras, sin que surjan sombras adicionales.

No es lo mismo disponer de una modelo que sabe cómo posar que de una que acaba de aterrizar.

Combinaciones luminosas hay en número casi infinito y depende de la habilidad del fotógrafo dar con la adecuada.

Un naranja cálido ofrecerá una imagen más acogedora.

Sólo las modelos con experiencia saben explotar su imagen.

No hay que limitarse a decir 'muévete'; a la modelo debe indicársele cómo ha de moverse, cómo tiene que mirar y hacia dónde.

Sesión de estudio: modelando la foto
 
La fotografía de estudio es un mundo aparte.

Esto es evidente, no es lo mismo sacar fotos a un grifo que a una modelo, o si fotografiamos a una modelo, no es lo mismo hacerlo para vender una chaqueta que para "vender" su propia imagen.

Hacer fotografía de estudio - y esta no tiene que estar necesariamente hecha en un estudio - no es nada fácil.

Puede parecerlo, ya que teóricamente se dispone de un control total de la luz. Sin embargo, tener el control no significa saberla aprovechar.

Para tratar de arrojar luz - nunca mejor dicho - sobre esta disciplina que es la fotografía de estudio, vamos a ver qué se debe hacer cuando es uno mismo el que aprieta el botón, coloca las luces y se enfrenta a toda una modelo profesional.

Un ejercicio ilustrativo cuyo aleccionamiento puede serle útil a todo aquel que desee adentrarse en este tipo de fotografía, sea cual sea el o la modelo que pose ante el objetivo.

Cabe tener presente, en primer lugar, que este tipo de sesiones son un tanto complicadas, sobre todo cuando nuestra "víctima" no cuenta con mucha experiencia.

Cuando el fotógrafo acuerda la realización de la sesión, lo habitual -o al menos lo recomendable- es saber cuál es la finalidad de esa sesión y con quién se va a trabajar.

Obviamente, no es lo mismo fotografiar a una modelo profesional o a una actriz.

Un primer paso es conocer a la modelo o, como mínimo, tener claro quién es, cómo es y qué se puede sacar de ella; si le va a sentar mejor la luz dura, por ejemplo, o si será preferible usar luz plana.

Es inútil, por ejemplo, utilizar un ventilador si la modelo en cuestión lleva el pelo corto, o contar con la presencia de ciertas mascotas si les tiene pánico o alergia.

La improvisación, en estos casos, es necesario administrarla con cuentagotas para dejar en manos de la providencia solo los más insignificantes detalles.

Una vez hechos los deberes, cuando llegue la modelo hay que romper el hielo. No es llegar y disparar: hay que establecer una complicidad con ella. Si no hay un plan previo, no hay foto, y si no hay complicidad, tampoco.

En función de los flashes o luces de que dispongamos y de la complejidad de nuestro esquema de iluminación, podremos colocar todo el material mientras la modelo se cambia y maquilla, o bien tenerlo ya previamente preparado. En todo caso, es importante no hacerla esperar.

A la hora de colocar las luces, se ha de tener presente el aire que se le quiere dar a la foto. Una luz plana y blanda es útil para catálogos de moda, por ejemplo. Este tipo de luz se utiliza para rellenar zonas oscuras, sin que surjan sombras adicionales, aunque tiende a aplanar el cuerpo y a dejarlo carente de volumen. Se corre el riesgo, en suma, de ofrecer una imagen visualmente aburrida.

La luz dura, por el contrario, es una luz nada difusa y muy direccional. Resalta la textura de los objetos y los contornos de la superficie y es muy útil cuando queremos iluminar sólo una zona sin que la luz se expanda.
Los inconvenientes de la luz dura son diversos. Para empezar, un ángulo de incidencia de la luz inadecuado puede arruinar la escena. Éste sería el caso de una luz dura demasiado contrapicada para una foto romántica, por ejemplo.

Además, es fácil que existan zonas que queden sin iluminar, o que se formen sombras antiestéticas -la típica foto del flash integrado-.

Combinaciones luminosas hay en número casi infinito y depende de la habilidad del fotógrafo dar con la adecuada. Un bodegón no se agota si probamos mil tipos de luz, pero una modelo, sí. Si no tenemos claro el esquema de luces, mal irá nuestra sesión.

En las luces también hay que pensar a la hora de dotar a las escenas de "ambiente". Un naranja cálido ofrecerá una imagen más acogedora, mientras que una dominante azul imprimirá agresividad. Este paso puede realizarse en el postprocesado digital, pero no está de más tenerlo en cuenta antes de disparar.

Por último, debemos tener presente la comodidad de todos y cada uno de los que participan en la sesión. Las luces dan calor, pero un posado en traje de baño puede ser una gélida experiencia. Encontrar la temperatura idónea es vital, porque tanto si nos pasamos por exceso como por defecto, puede que nuestra modelo no se sienta cómoda.

Una vez logrado el ambiente ideal, es hora de comenzar la sesión. Hay que asegurarse de que la modelo sepa, qué queremos hacer y lo que esperamos de ella; una vez logrados nuestros objetivos básicos, ya tendremos tiempo de experimentar.

La sesión ha de constar de una serie de indicaciones previas, máxime si la modelo es novata.
Se le debe decir qué es lo que se va a hacer, escuchar qué es lo que ella quiere y cómo se va a conseguir plasmar todo esto en una foto.

Hay que indicarle también algunos pequeños truquillos para que no se aprecien ciertos detalles -llamémosles- antiestéticos, aunque ocultar los defectos y resaltar las virtudes es la máxima responsabilidad del fotógrafo.

No hay malos lados , sino malos fotógrafos.

A partir de aquí todo queda ya en manos del fotógrafo y en su forma de llevar a la modelo.

No hay que limitarse a decir "muévete", sino que debe indicarse cómo ha de moverse, cuándo ha de pararse, cómo tiene que mirar y hacia dónde.

Es el fotógrafo quien decide, no la modelo. Si la modelo intuye que el fotógrafo no sabe lo qué hace, se acabará el juego.

Sólo las modelos con experiencia saben explotar su imagen; una modelo novata, por el contrario, estará perdida sin la tutela de quien maneja la cámara.

Improvisar -decíamos-, lo justo. A veces, sin embargo, es inevitable. No todos disponemos de flashes de repuesto, y éstos se averían.

Otras veces encontramos que el lugar en el que tomaremos las fotos es muy soso o, simplemente, incompatible con nuestros propósitos.

El Arte de la fotografía erótica no sólo es un género.

El arte es erótico de por sí.

Es una noción que remite a la liberación de los sentidos, al placer.

El placer es uno de los vínculos de la poesía y la abstracción del ser.
 
Curso de fotografía
¿Cómo tomar fotos eróticas sin reconocer la persona fotografiada?
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